
Hace unos 8 años, mi primo Paris de apenas 12 años sufría de lo que todos hemos pasado alguna vez, una calentura incontenible en sus pantaloncitos.
Recuerdo que en esas vacaciones pataleaba por tener uno de esos pósters enmarcados de mujeres con poca ropa, lo extraño es que el póster que quería era uno de esos tipo Goya, que no es precisamente un cuadro que te prenda, pero eso me hizo darme cuenta de lo desesperado que estaba.
Yo, en mi rol de primo-hermano mayor, le dije: “Cuando cumplas 18, yo te voy a llevar a un table.” Por lo visto nunca lo olvidaría.
A pesar de que obviamente lo vi muchas veces más cuando visité Tampico y la Huasteca, nunca hice a bien cumplir mi promesa, pero este fin de semana vino de visita a la ciudad de México ya casi a punto de cumplir 20 años y cómo soldado que no olvida, lo sacó a tema.
Yo, en mi intento de ahorrarme una lana le propuse dos opciones: Podríamos ir a Hooters a echarnos unas alitas y cerveza o ir al table, en cualquiera de las dos opciones iba a ver viejas buenas/no tan buenas, con las que definitivamente no iba a pasar nada, sólo que unas iban a estar sin ropa. Tonto de mi, obviamente escogería a las que no tienen ropa.
Lo llevé entonces al Gardens, a un lugar que había conocido unos meses atrás con amigos, la verdad últimamente no soy fan de ir a estos lugares, y no porque sea Mr. Moralidad, si no que me da 'algo' ver que la que gente SÍ es fan de ir a esos lugares es medio nefasta , y ver también que estas viejas los tienen que soportar y sobre todo, dejarse manosear por güeyes horribles y gordos, me da “asco ajeno”.
Pero bueno, esto se trataba de mi primo y supuse que aquí se la tendría que pasar chido, después de todo tenía que cumplir mi promesa de la mejor manera.
Debo confesar que en el lugar había mujeres que te hacen preguntarte el típico “¿Qué hace esté monumento trabajando aquí?” pero de inmediato entendí el gran negocio que puede ser para ellas, con esos dotes, trabajar en algo así en vez de ser modelos o estudiar una carrera.
Entre la chela que ya se estaba calentando, llegó una gordita como encargada de distribuirle trabajo a las bailarinas y me “trajo” a una monita llamada Lucy para presentármela.
Me llamó la atención que no tuviera nombre extraño como los que ya había escuchado toda la noche y que no fuera de esas tipas exageradas, creo que era una tipa buena normal.
Se sentó en nuestra mesa y cuando vi, ya había una de lado de mi primo, así que me puse a platicar con esta.
La verdad es que empezó a tirarme piropos de esos fuera de lugar, que aunque sé que soy guapísimo, sabía que los hacía como para sacarme el: ¡va, báilame y róbame mi dinero!
Ya como que hablando de cualquier cosa, empecé a cuestionarle de la chamba y bastante accesible me contó cómo era su vida.
Me contó que como a los 15 años se había dado cuenta que había 3 cosas que le gustaban un chingo: El sexo, el chupe y el dinero, y que quería tenerlas siempre.
Supongo que más de uno quisiera tenerlas siempre, pero no los veo en un tubo aun.
Otra cosa que me contó es que tenía un hijo en el kinder y un novio (obvio, no el papá del hijo) a los que difícilmente veía porque dormía de día y trabajaba de noche, del hijo estaba feliz y del novio también, sólo que el novio decía que se ponía celoso cuando la iba a ver, pero que aún así pagaba cuando iba para que estuviera con él, o sea el tipo es un pendejo.
Cuando le pregunté qué era lo que más amaba de su chamba, me dijo que era conocer gente nueva y echar desmadre, que prefería un millón de veces estar con “Changoleón” que estuviera platicando con ella e invitándole chupes y gastando en ella, a estar con un Leonardo di Caprio que fuera un codo; ahí supongo que yo era como el segundo.
Lo que me dijo que odiaba, era que la “paletearan”, como ustedes, también pregunté: ¿qué es paletear?, y me dijo—Ay pues que un tipo me agarre como paleta y me esté lamiendo toda.—de nuevo, asco ajeno.
Me contó que una vez se enamoró de un tipo guapísimo, con mucho varo, que la sacó de trabajar por 6 meses. La tenía con chofer, en un departamento de las Lomas y todo el pedo, pero el tipo tenía una fuerte adicción a la piedra(crack) y que un día desapareció como una semana, pero que finalmente regresó alucinando y todo, me dijo que por su hijo lo dejó y volvió a la bailada a sacar de sus 3 mil a 7 mil pesos por noche, pobre.
Después de netear un rato me di cuenta que no estaba siendo rentable para ella, porque ni gastaba, ni me bailaba, y aunque no voy a escribir lo que pasó después, sólo puedo decir que me hizo sentir muy bien, después de todo ella fue parte de cumplir la promesa de llevar a mi primo al table.










