miércoles, 7 de agosto de 2013

NEVER GIVE UP, MÉXICO.


Hoy me encontré con la, sorpresiva, desagradable, inesperada, asqueante (o como le quieran llamar) noticia de que Robin Thicke incluye en su disco una canción llamada Never Give Up, sampleando gran parte del Huapango de Moncayo.

La verdad no sé lo que sentí, pero debo aceptar que me sorprendió. Si lo pudiera poner en una analogía, es como si me encontrara a mi mamá de 61 años vestida de hipster, tomando mezcal y echándose una líneas con Belinda y Dulce María en un bar de la Condesa.
Evidentemente no puedo odiar a mi mamá, la amo con todo mi corazón sea cual sea su condición, pero sí gritaría un: ¡¿Qué le hacen a mi mamá?!

Dicho esto, mis oídos se decepcionaban por cómo habían transformado algo que me gusta muchísimo desde hace años en una canción POP.

El Huapango de José Pablo Moncayo, es algo que todos los mexicanos hemos oído, tristemente me atrevería a decir que gracias a los anuncios de Corona de hace dos décadas, pero vale la pena escuchar la composición completa para entender toda la fuerza que tiene esta pieza. No pretendo que les guste, pero creo que es de lo mejor que se ha hecho -que suene a México- desde hace muchos años.

Esto me llevó a buscar la interpretación en vivo en Youtube y me encontré con la versión de Gustavo Dudamel, joven director de orquesta venezolano que ha crecido una barbaridad desde hace algún tiempo ya.
Esa idea (al igual que este post) llevó a la otra. Y me acordé cuando fui a Venezuela el año pasado por trabajo. Recordé lo que se sentía estar en Venezuela, un país con quizá más problemas que los nuestros, pero sí muy nacionalistas. Recuerdo que uno de los choferes que nos transportaba nos señaló un parque muy bonito y nos dijo emocionado: “La semana pasada estuvo Dudamel aquí dando un concierto.” Sí, sabía perfectamente quién era Dudamel y lo que significaba para su país. Un poco lo que nos pasa a nosotros con el Chicharito, lamentablemente.

Si ustedes pueden, vean la interpretación del Huapango de Moncayo en Youtube con la orquesta juvenil Simón Bolivar. Me atrevería a decir que no es la mejor versión, pero qué huevos le echan. Se ve que la sienten, el público la disfruta, Dudamel se regodea como si fuera de su patria, pero en realidad no lo es, es nuestra, es mexicana, se hizo en 1941 y no conozco otra composición mexicana que haya marcado tanto al mundo desde entonces.

Hoy creo que a muchas chavitas les va a gustar que Robin Thicke le haya puesto la melodía del comercial de Corona a su rola, seguramente la pondrán en los antros o algo, pero nadie se va a cuestionar qué chingados le pasó a México.


¿Nos sigue interesando el legado cultural de nuestro país o neta nos vale madre? ¿Dónde está nuestro Dudamel mexicano?  ¿Realmente qué nos interesa? ¿Cuál es el siguiente big hit ,de lo que sea, mexicano? Ojalá no sea Never Give Up de Robin Thicke, pero irónicamente, espero que ese “Nunca te rindas”, sea para todos mis compatriotas que ya estamos diluyendo poco a poco nuestra identidad.