domingo, 18 de abril de 2010

Es como…


Como ya muchos saben, últimamente me he decidido a vivir nuevas experiencias que antes pasaban de largo sobre mi vida por apatía, desencanto o simplemente por hueva. Una de ellas era la de llenar el famosísimo álbum del mundial de Panini. Sí, ese que se confunde con las tortas de los ricos. La verdad todo empezó porque en la nueva chamba empezaron a tocar el tema y sentí la euforia de muchos por dicha actividad a la que, sólo por ver que tal, opté por unirme.
Pues ayer voy como escuincle al Sanborn’s a comprar mi álbum y algunos sobrecitos de estampas, de todo pagué como $30 pesos, lo cual se me hizo razonable. Al salir como niño con hobbie nuevo, me encuentro un poster que según yo era de editorial Televisa diciendo: “Llena tu álbum de la selección. Es interactivo…”. De ahí me saltó el post de hoy: ¿Por qué?, ¿por qué si a algo le va bien, lo tienes que copiar? Carajo, invéntate algo más chingón, no sé algo en Internet, una película, otra cosa. Por qué un álbum que ‘Es como’ el de Panini y que sabes que no le va a ir tan bien.
Mi coraje había pasado hasta hoy, que durante el desayuno, mi mamá mencionó la fecha del “7 de septiembre”, la cual relacioné con “Hoy No Me Puedo Levantar” y por lógica con Mecano.
Debo confesar que yo odiaba a Mecano. Mi hermana lo ponía 24/7 y escuchar la voz melosa de Ana Torroja, me revolvía el estómago. Era cuando me ponía los audífonos de mi Walkman amarillo y escuchaba los gritos de Axl Rose. Pero un buen día, por ahí del 2008, fui a ver “Hoy No Me Puedo Levantar”. Entré esperando nada y salí tan contento que la vi 2 veces en un año. ¿Por qué? Porque me di cuenta de lo difícil que es ser músico y compositor. Digamos que todas las letras de sus canciones las escribieron José María Cano y Nacho Cano y cuentan historias de todo. Desde la chava que se ligaron hasta la fiesta de Año Nuevo, y eso tiene un mérito. Más meritorio aún es que Nacho Cano haya decidido hacer un musical que cuente una historia paralela y que esté hecha con sus canciones. En Madrid un madrazo, en México, tanto, que duró como 5 años en cartelera y decían que era mejor que la versión de Madrid. Pues con esto como referencia, me encuentro un anuncio en la tele que decía “Timbiriche, el musical”. Sí, lo mismo pensé yo: “Ah, es como ‘Hoy No Me Puedo Levantar” y sí, lo busque en Youtube y encontré la siguiente entrevista con el productor, (Que por cierto, me caga).



Ok, la entrevista podría haber durado 30 segundos si dice: “Quería hacer dinero y ES COMO “Hoy No Me Puedo Levantar”. Carajo, hasta es el mismo protagonista.
Ojalá en México se puedan crear y producir ideas originales, que salten por lo buenas que son y les vaya increíble. Quizá y así dejamos de ser como…

domingo, 4 de abril de 2010

¿Alguien dijo 30?

Pues hoy es el día, otro cuarto día del cuarto mes y hoy llegué al mentado tercer piso o para ser aún más claros, hoy cumplo 30 años. La verdad es que antes me espantaba dicho suceso pero ahora sé que ya no. Creo que en vez de verlo como el “Ya estoy viejo”, lo veo como el “what’s up next?”. Por eso en este post quiero compartir un poco lo que ha sido cada década para mi y lo que espero que sea la siguiente.
(Incluye fotos de mi deterioro)



0 — 10: The Wonder years.



Definitivamente mi primer década fue como debió ser. Tuve la fortuna de haber nacido en una familia increíble. Una mamá que es una verdadera virtuosa y que desde niño fue inculcándome el pensamiento creativo. Un papá que era un gran amigo, que me enseñó a escuchar, a bromear y a poder dar mis más sensatas opiniones. Una hermana loca como ella sola, pero que sin ella no sería quien soy hoy, siempre me tuvo en un mundo de imaginación del cual hoy vivo.
Crecí feliz, en abundancia, lleno de juegos y amigos. Si algo puedo lamentar de haber dejado esa espantosa década de los ochentas es que se acabó mi niñez, pero doy gracias de que también se acabó el Aqua Net en exceso y los jeans de mezclilla deslavada.

La Anécdota: En Cuerna en esas épocas no había mucho que hacer (como ahora pero peor) e iba mucho al centro con mi mamá. En época de navidad se ponía un señor vestido de Santa afuera del Woolworth a pedir dinero y cartas. No se parecía nada al Santa que yo conocía porque además de flaco, usaba huaraches en lugar de botas. Yo en mi más inocente y curiosa actitud un buen día le pregunté a mi mamá: “¿También existe un santa para los pobres o por qué él es así?”.

10 — 20: ¡Sáquenme de aquí!



Qué etapa más dura fue la adolescencia para mi. Como todos, empecé a cambiar y como creo que todos, me fui poniendo monstruoso. Eso empezó a llenarme de inseguridades las cuales cargué por mucho tiempo. En una etapa tenía más granos que un elote, tenía dientes de más esperando en mis encías, era flaco como un galgo y la verdad es que no me la estaba pasando bien. Justo en esa etapa todo lo bueno y abundante de mi niñez se acabó por la crisis del 93. Pero ahí empecé a valorar muchas cosas. Dejé de ir a la escuela nice por ir a una abierta con solo cuatro compañeros que sí eran adultos, En mi familia tocamos fondo y dejamos la casota de tres niveles de jardín para vivir en un bungalow, le ayudaba a mi papá a vender garrafones de agua en municipios de Morelos y vendíamos cereal a granel en bolsitas de plástico. Todo pintaba mal pero aprendí mucho. Aprendí a vivir con lo básico y ver que mi familia seguía unida. Conocí a gente muy importante para mi hasta ahora y aprendí que se puede salir de cualquier adversidad. Me alejé de mucha gente en esta etapa, cerraba ciclos que según yo debían de cerrarse, hoy me doy cuenta que me equivoqué. Estúpidos noventas, qué difíciles pero que necesarios.

La Anécdota: Como a mis 17 años ya llevaba un rato jugando americano en los Falcons. La verdad es que éramos malísimos hasta esta temporada del 97 en la que llegamos a la final invictos, a pesar de que era flaco y débil a diferencia de los demás, le echaba muchas ganas. En la final era titular pero estaba tan inseguro de cagarla que no di mi 100% y era evidente que tenía miedo. Me sacaron la segunda mitad del partido y por suerte fuimos campeones. Al reunirnos todos al centro para festejar yo sabía que no pertenecía, yo solo me había excluido de eso y supe que de ese momento en adelante tenía que cambiar. Lamento mucho no tener la actitud de hoy en esa época. Time never comes back.

20 — 30: La definición.



Mirando atrás, el nuevo milenio me sentó muy bien. Ya tenía un background de lo bueno y lo malo y tenía que aprender de eso. Hice de todo, empecé a hacer las cosas que quería hacer y a vivir un poco. Pero la vida me enseñó mucho también, mi papá murió en un accidente al mes de yo cumplir 22 años y maduré en 4 segundos. Sabía que ahora yo era “El Hombre de la Casa” y traté de asimilarlo como tal y a manera de lo posible hacerme cargo. De nuevo todo cambió y cambió drásticamente. Pero en esta etapa también definí muchas cosas. Tuve la fortuna de conocer a gente que me ha cambiado la vida, gente que aún sigue aquí y que aprecio mucho. Una de esas personas me hizo abrir los ojos y me motivó a luchar por lo que quiero. Me cambié de ciudad e hice todo lo posible por dedicarme a mi pasión, la publicidad.
En el medio he conocido a gente increíble y he crecido personal y profesionalmente una barbaridad. Suena muy mamón decirlo pero creo que ahora soy más sabio y me gusta serlo. Hoy ya a mis 30 años, vuelven los cambios, vuelven algunas personas y de cierta manera vuelva la tranquilidad para mi. Agradezco a toda la gente que ha estado en mi vida y que ha influenciado en gran manera lo que soy ahora que radico en el tercer piso.

La Anécdota: Algunos la saben algunos no, pero como a los 21 en el famoso Tabares de Acapulco una taibolera en medio de un concurso me encueró en público. Fue lo más avergonzante porque aparte de tirar mi ropa entre el publico y ponerme una flor de servilleta entre las nalgas, mi querido y fiel amigo se encogió de una manera impresionante gracias a mi panic attack, obviamente todos se reían de mi y de mini me. Hoy lo cuento abiertamente, pero ese día tuve hasta pesadillas.