sábado, 22 de mayo de 2010

Weirdos.


Hace una semana me pasó eso que a todos nos ha pasado alguna vez y que te hace sentir como estúpido. Sí, perdí mi celular.
Venía de un cantabar en Polanco y el del taxi me cobró de más. Al meter mi mano a la bolsa para sacar más dinero, dejé mi cel en el asiento y al bajarme se me olvidó.
Sí, todo mal. Desde hace una semana ando indeciso si ya meterme a un plan, si sacar mi tan anhelado iphone, o de plano comprar otro amigo y meterle tiempo aire.
Entre si son peras o son manzanas, desempolvé un celular que tengo de años guardado en el closet, ya la pila está inflada y todo, pero prende. Lo único malo es que está bloquedado y no lo puedo usar.
Para no hacer el cuento más largo, hoy fui al un centro de servicio de Telcel que está en la esquina de mi casa para revisarlo, me atendió en la ventanilla de Sony Ericsson un tipo muy amable que se veía estaba bien ‘coachado’ por Telcel, el pedo es que mi scanner detectó algo bizarrísimo en él, sus uñas.
Tenía uñas largas, no una para tocar la guitarra, todas las uñas largas como de mujer perfectamente limadas. A partir de ese momento me perdió, no podía evitar verle las uñas, de todo lo que me decía muy amable y tecnológico, mi mirada estaba en las manos que escribían en la LAP con uñas afiladas. ¿Será trasvesti?, ¿se hará la manita extraña?, ¿será el sucesor de Paco de Lucía? Cualquier tipo de cuestionamientos pasaron por mi cabeza hasta que recordé uno de mis anuncios favoritos que les dejo a continuación con una conclusión: Es mejor no dar una impresión a dejar una mala impresión.

¡Qué brutos!


Hay grandes cosas que voy a extrañar el día que me retire de la publicidad. Los amigos, el ver que las cosas que piensas tornan vida y los eventos a los que te invitan totalmente gratis.
De estos últimos, he vivido unos muy buenos y hace poco tuve la oportunidad de gorronear de nuevo ahora con FUERZA BRUTA, espectáculo que patrocina AXA, una de las marcas para las cuales trabajo.
Ya hace un año había escuchado de este “performance” y me decían que era muy bueno. De entrada no se me antojaba nada la idea de estar parado una hora con 30 minutos y sobretodo nunca me ha gustado la interacción de personajes con auditorio, todo viene de mi repulsión al ratón de Hellen’s, el cual odiaba cuando me iba a saludar a mi mesa cuando era niño. Con esto en mente, la verdad es que jamás hubiera ido si no me hubieran invitado, pero por fortuna fue así.
Ahí estábamos los de la agencia y unos cuantos invitados especiales al último ensayo general al cual podíamos ver en exclusiva. Esperamos 2 mendigas horas afuera del lugar, sin espacio donde sentarte y con una leve llovizna. El staff se puso las pilas y mandó traer un buen de meseros y chupe gratis lo cual, inteligentemente, calmó a las masas.
Cuando por fin logramos entrar, estábamos parados en medio de una bodega oscura sin chiste hasta que empezaron a poner éxitos noventeros para bailar, lo cual prendió un poco hasta que empezó el espectáculo con un güey en un ‘Trendmill’ caminando colgado por un arnés. Todo el escenario se empezó a mover entre la gente la cual cooperativamente se iba moviendo para ver el show, hasta ahí todo normal y no les quiero contar todo el show, pero va de menos a más y llega un momento en que te metes mucho en el show, tanto que acabas brincando, agachándote, bailando, etc. Lo que más me impresionó fue la capacidad de jugar con las texturas, sonidos, luces y emociones de la gente, tanto que al final, voluntariamente vas y te mojas valiéndote pepino si estás en Santa Fé o es de noche, lo que te venden un rush sin drogas.
En lo personal valoré mucho lo que es la creatividad, es tener a un montón de estúpidos haciendo lo que tú quieres que hagan y se la pasen bien. Al finalizar, después de mi empapada voluntaria, fui a buscar al productor y le dije: Eso es creatividad.—Y el me respondió tocándome el hombro.—Sólo se trata de hacer funcionar un poco más las neuronas. No podría estar más de acuerdo, no se trata de salirte de la caja, sólo se trata de moverte diferente dentro de la caja.
Ojalá todos podamos ser más creativos en cualquier ámbito y compartirlo con los demás.

lunes, 3 de mayo de 2010

In memoriam.



—Parece que lo cagaste.—Le decían a mi papá cuando me veían. Y es que tengo que aceptar que sí, es verdad que hay un cierto paralelismo entre mi padre y yo.
Oriundo de la madriguera chilanga, mi papá nunca conoció a su padre, dicen que fue un desliz de un funcionario llamado Benjamín Cortez y mi abuela. Ella nunca le pidió pensión, ni ningún tipo de apoyo. Por lo contrario, decidió criarlo sola. Desgraciadamente el gusto le duró poco, pues murió de una complicación cardiaca cuando mi papá tenía como 8 años. Completamente solo en el mundo, mi papá se fue a vivir con su tía; me contaba que la elección fue de su agrado porque ella sí tenía televisión, de ahí mi vicio, supongo. Ahí creció entre que bien y mal, viviendo siempre con el yugo de ser el “arrimadito”, pero gracias a Dios tuvo dónde crecer.
A gusto personal, hay una parte en la vida de mi papá donde todo se compuso. Conoció a mi mamá como en esas películas cursis del 5. Fue a un viaje al que no pensaba ir, mi mamá igual y se conocieron en casa de los tíos de mi mamá. De ahí no la soltó y viajaba media república para visitarla e incluso cruzaba en una barca un río para verla, aún sin saber nadar.
No es por nada, pero mi mamá sí estaba muy guapa y la conquistó a puro verbo, aún siendo un “gordito, morenito, de lentes”, como siempre fue punto de referencia. Obviamente se casaron, después nacimos nosotros y fuimos su adoración, tanto que hasta nos sobreprotegía. Siempre lo escuché decir: “Ustedes son las 3 grandes razones de mi vida”, Y creo que sí lo fue.
Le aprendí mucho, el buen timing en los chistes, el ser perceptivo a las cosas que te enchinan la piel, el ser querido por un montón de gente sin saber por qué. En fin, el buen TOBY, como lo apodaban sus amigos tuvo una gran vida.
Hoy hace 8 años lo vi por última vez. Un accidente a la mitad del trayecto de estar con su familia nos separó para siempre. Por supuesto que me hace falta y lo extraño, pero también me pregunto ¿qué sería de mi vida si no hubiera hecho las cosas sin él? Sé que en algún momento y de alguna forma nos volveremos a encontrar, pero por ahora sólo me queda decirle: GRACIAS PAPÁ.