A pesar de que mi post anterior también es medio crítica social, no pretendo en lo absoluto que este blog se vuelva de este giro, pero simplemente no puedo dejar pasar lo que esta pasando en éste país.
El fin de semana ante pasado que tuve que trabajar, tuvimos que conseguir unas fotos de monumentos de Reforma. Al ir a tomarlas nos encontramos con una desviación gigante del Ciclotón la cual nos hizo pasar por la construcción de “El árbol de navidad más grande del mundo”. Justo ese fin de semana había escuchado de muchos amigos lo ridículo que era festejar Thanksgiving en México pero apuesto que tener el arbolito más grande no está tan mal, digo, si ya construimos el año pasado la pista de patinaje sobre hielo más grande del mundo, ¿por qué no el arbolito más grande? Si está muy apegado a nuestras tradiciones.
Para acabar de digerir mi incredulidad sobre esta reciente obsesión en México por tener los records mundiales más tontos del mundo, me entero por la Tele que “Juanito” el pseudo político, pseudo loco, pseudo delegado, tomó de nuevo la delegación de Iztapalapa llamando a un cerrajero para que le abriera la puerta y se pudiera sentar de nuevo en su silla de delegado. Claro, todo esto acompañado de su inseparable bandita tricolor que porta en la frente con su nombre, como si hablar en tercera persona no fuera suficiente.
Y para cerrar con broche de oro, hoy me entero que se robaron un dinosaurio de el espectáculo “Caminando con dinosaurios”, mi pregunta es: ¿Para qué carajos quieres un animatronic de Dinosaurio? O peor aún, ¿cómo le haces para robarlo?
La verdad es que tenía muchas ganas de ir al Cirque Du Soleil, pero últimamente las noticias de este país también se han vuelto un entretenido espectáculo digno de nombrar “El Circo Culeí”.
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jajaja, circo culei.
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