lunes, 17 de octubre de 2011

Soy un pendejo.



Sí, me declaro un pendejo antes de escribir lo que están por leer.
Creo que no tengo una puta idea de economía, no sé de política, no me sé más de 6 Presidentes de la República y para serles totalmente franco, tengo muchas lagunas en la historia de este país.

Así que no me justifico, pero voy a dar mi visión única de pendejo ante lo que pasa en México en los últimos años.

Es muy notoria la ola de violencia que se vive en este país desde que nuestro presidente Felipe Calderón (1 de los 6 que me sé) está al mando. Todos sabemos que esto empezó porque desde que entró a su cargo decidió entablar una guerra contra el crimen organizado usando el músculo militar de este país para acabar con los malos del cuento.
Eso ha desencadenado muertes, sangre y gente con el ceño fruncido por lo que pasa en el país.

Yo creo que ese no es el problema del país, y mucho menos Felipe Calderón es el culpable, esto es una consecuencia de algo que practicamos todos nosotros y se llama: IMPUNIDAD.
Nadie de los que está leyendo esto está libre de este pecado que también es considerado un delito; si no la practicamos, la toleramos.

Y es aquí cuando hago mi metáfora de la cubeta. Muchos de los que vivimos en ciudades grandes como la ciudad de México sufrimos de un verdadero cáncer generado por un grupo de personas llamados “Franeleros” o “Viene-Viene”, estos tipos llegan generalmente con una cubeta a un lugar designado para que cualquiera LIBREMENTE se pueda estacionar con su auto y cobran por hacer uso de ese espacio, a veces la cuota es anticipada o al finalizar el servicio de vigilancia del vehículo (my ass!).

Hace poco, mi novia, mi hermana y yo nos estacionamos enfrente de mi casa porque íbamos a bajar unas cosas, obviamente había un ser de estos ahí con su trapito dando señales de cómo estacionarte (como si todos fuéramos pendejos), empezó a llover y nos esperamos en mi casa un rato más, al salir nos fuimos sin darle un peso, lógicamente porque estaba afuera de mi casa, él ante la negativa nos tiró una moneda al parabrisas en una reacción violenta.

Mi analogía es que lo que pasa en el país es resultado de este pequeño e insignificante acto aislado llevado a una escala gigantesca.

Es lógico que todos en las esferas políticas saben donde están los narcos y demás delincuentes, eso no es sorpresa. Pero si de pronto llega alguien y te dice: -“¿Sabes qué? eso que hacías y te dejaba mucho dinero ya no lo vas a poder hacer porque se me está saliendo de las manos.” Pues obviamente vas a reaccionar violentamente, ya sea aventándote una moneda o tirando 35 cuerpos en una avenida, es exactamente lo mismo.

Lo que se me hace sorprendente es la reacción de muchos de nosotros ante esto “Paremos esta guerra, devuélvanos nuestro país pacífico, no más sangre”, y todos tienen razón, está de la chingada lo que estamos viviendo, pero se me hace también de la chingada que sigan impunes las cubetas para estacionarse, está de la chingada que sepas donde puedes comprar la pieza de tu coche robada para que te salga más barato, está de la chingada que te quejes y tengas los últimos estrenos del cine en bluray pirata, todo eso está de la chingada y nosotros, solo nosotros lo hemos permitido.

Estoy seguro de que si mañana se va Calderón, esto no se acaba, si tenemos al presidente más guapo de la historia tampoco se acabaría, es más, si dejaran de aparecer muertos y ejecuciones y los carteles de la droga se esfumaran, lejos estaríamos de terminar con esta guerra, porque seguiríamos haciendo cosas malas que parecen buenas y le damos poder a estas nuevas generaciones que saben que vivir en la impunidad, les permite crecer más rápido que en una empresa.

Yo por mi parte así hago mi lucha, trato de hacer la diferencia, trato de ser honesto en todo lo que hago, desde hace años no compro una película pirata ni doy mordidas y estoy seguro que así estoy cambiando a mi país, y cuando pienso toda la lana, tiempo y esfuerzo que podría ahorrarme siendo chueco, no dudo en recordarme que ante todo, prefiero seguir siendo un pendejo.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Steve Jobs



Desde hace rato quería volver a escribir algo y no encontraba un tema lo suficientemente bueno para hacerlo (según yo), hoy me siento obligado a escribir por la muerte de Steve Jobs.

Desde siempre quise tener una Mac. En la primaria donde estudié le invirtieron una lana al salón de computo y compraron mac’s de esas grises que no se parecían a nada de lo que hubiera visto antes, hasta nos hacían lavarnos las manos antes de usarlas y todo. Desde ahí me enamoré y quería una de esas.

Obviamente en la carrera estudiando diseño era obligado tener una, en ese momento eran las famosas Imac de colores con mouse de bolita, pero era muy pobre como para comprarme una compu que no fuera “armada”, ya saben, la moda.

El tiempo pasó y me acuerdo que con la indemnización del seguro de la muerte de mi papá, en una de las cosas en las que invertí fue comprarme una G5, en la cual aprendí un montón de cosas, incluido la edición de video que me hizo freelancear un rato y gracias a eso, pagarme un viaje a NY; creo que sí le saqué jugo.

Cuando entré a publicidad, Yosu Arangüena nos enseñó en una clase del Semillero un anuncio que se llama “Think Different” desde ahí se volvió mi anuncio favorito, creo que no hay cosa más redonda en cuanto concepto e ideología de marca, incluso si lo sacaran hoy, haría mucho sentido con lo que hace Apple.
Debo confesar que cada vez que lo veo se me hace nudo en la garganta por todo lo que dice.

Hoy que muere Steve Jobs quiero hacerle un homenaje usando ese copy, para ilustrar un poco su vida, me atrevo a decir que fue de mis únicos ídolos por todo lo que creó y revolucionó.

Si no lo han visto, chequen el speech que se echó en la universidad de Stanfford, es verdaderamente motivador.

Por lo pronto les dejo mi homenaje y anuncio original.



martes, 28 de septiembre de 2010

Desnudé a una "Taibolera"


Hace unos 8 años, mi primo Paris de apenas 12 años sufría de lo que todos hemos pasado alguna vez, una calentura incontenible en sus pantaloncitos.

Recuerdo que en esas vacaciones pataleaba por tener uno de esos pósters enmarcados de mujeres con poca ropa, lo extraño es que el póster que quería era uno de esos tipo Goya, que no es precisamente un cuadro que te prenda, pero eso me hizo darme cuenta de lo desesperado que estaba.

Yo, en mi rol de primo-hermano mayor, le dije: “Cuando cumplas 18, yo te voy a llevar a un table.” Por lo visto nunca lo olvidaría.


A pesar de que obviamente lo vi muchas veces más cuando visité Tampico y la Huasteca, nunca hice a bien cumplir mi promesa, pero este fin de semana vino de visita a la ciudad de México ya casi a punto de cumplir 20 años y cómo soldado que no olvida, lo sacó a tema.


Yo, en mi intento de ahorrarme una lana le propuse dos opciones: Podríamos ir a Hooters a echarnos unas alitas y cerveza o ir al table, en cualquiera de las dos opciones iba a ver viejas buenas/no tan buenas, con las que definitivamente no iba a pasar nada, sólo que unas iban a estar sin ropa. Tonto de mi, obviamente escogería a las que no tienen ropa.


Lo llevé entonces al Gardens, a un lugar que había conocido unos meses atrás con amigos, la verdad últimamente no soy fan de ir a estos lugares, y no porque sea Mr. Moralidad, si no que me da 'algo' ver que la que gente SÍ es fan de ir a esos lugares es medio nefasta , y ver también que estas viejas los tienen que soportar y sobre todo, dejarse manosear por güeyes horribles y gordos, me da “asco ajeno”.


Pero bueno, esto se trataba de mi primo y supuse que aquí se la tendría que pasar chido, después de todo tenía que cumplir mi promesa de la mejor manera.

Debo confesar que en el lugar había mujeres que te hacen preguntarte el típico “¿Qué hace esté monumento trabajando aquí?” pero de inmediato entendí el gran negocio que puede ser para ellas, con esos dotes, trabajar en algo así en vez de ser modelos o estudiar una carrera.

Entre la chela que ya se estaba calentando, llegó una gordita como encargada de distribuirle trabajo a las bailarinas y me “trajo” a una monita llamada Lucy para presentármela.

Me llamó la atención que no tuviera nombre extraño como los que ya había escuchado toda la noche y que no fuera de esas tipas exageradas, creo que era una tipa buena normal.

Se sentó en nuestra mesa y cuando vi, ya había una de lado de mi primo, así que me puse a platicar con esta.

La verdad es que empezó a tirarme piropos de esos fuera de lugar, que aunque sé que soy guapísimo, sabía que los hacía como para sacarme el: ¡va, báilame y róbame mi dinero!

Ya como que hablando de cualquier cosa, empecé a cuestionarle de la chamba y bastante accesible me contó cómo era su vida.

Me contó que como a los 15 años se había dado cuenta que había 3 cosas que le gustaban un chingo: El sexo, el chupe y el dinero, y que quería tenerlas siempre.

Supongo que más de uno quisiera tenerlas siempre, pero no los veo en un tubo aun.

Otra cosa que me contó es que tenía un hijo en el kinder y un novio (obvio, no el papá del hijo) a los que difícilmente veía porque dormía de día y trabajaba de noche, del hijo estaba feliz y del novio también, sólo que el novio decía que se ponía celoso cuando la iba a ver, pero que aún así pagaba cuando iba para que estuviera con él, o sea el tipo es un pendejo.


Cuando le pregunté qué era lo que más amaba de su chamba, me dijo que era conocer gente nueva y echar desmadre, que prefería un millón de veces estar con “Changoleón” que estuviera platicando con ella e invitándole chupes y gastando en ella, a estar con un Leonardo di Caprio que fuera un codo; ahí supongo que yo era como el segundo.

Lo que me dijo que odiaba, era que la “paletearan”, como ustedes, también pregunté: ¿qué es paletear?, y me dijo—Ay pues que un tipo me agarre como paleta y me esté lamiendo toda.—de nuevo, asco ajeno.


Me contó que una vez se enamoró de un tipo guapísimo, con mucho varo, que la sacó de trabajar por 6 meses. La tenía con chofer, en un departamento de las Lomas y todo el pedo, pero el tipo tenía una fuerte adicción a la piedra(crack) y que un día desapareció como una semana, pero que finalmente regresó alucinando y todo, me dijo que por su hijo lo dejó y volvió a la bailada a sacar de sus 3 mil a 7 mil pesos por noche, pobre.

Después de netear un rato me di cuenta que no estaba siendo rentable para ella, porque ni gastaba, ni me bailaba, y aunque no voy a escribir lo que pasó después, sólo puedo decir que me hizo sentir muy bien, después de todo ella fue parte de cumplir la promesa de llevar a mi primo al table.

domingo, 8 de agosto de 2010

¿Qué chingados es Agosto Bigotón?



Corría el año 2007 cuando entré al maravilloso mundo de la publicidad de mano de mi agencia de aquel entonces llamada DDB. En esos tiempos el trabajo era mucho y el dinero…bueno, simplemente no había dinero, pero con el paso de los años fui apreciando todo lo extra laboral para ir conociendo: chistes, mañas, reglas y estupideces de todos los que formaban parte de esa gran agencia.

Una de esas cosas fue el Agosto Bigotón, actividad que conocí a sólo unos meses de entrar a la agencia. La premisa era sencilla, sólo había que dejarse el bigote por todo agosto y listo, nada más y nada menos. ¿Para qué? Aunque suene muy estúpido de contar, creo que no hay una respuesta específica, pero sí grandes motivos para hacerlo y aquí se los comparto.

Ser un varón.

Sí, hay grandes personajes de la historia en todos los ámbitos que lo han usado y son unos grandes varones, ¿por qué? simplemente porque dejarse el bigote es un acto de valentía, no importa de qué tipo sea tu bigote, dejarlo crecer significa hacer un ‘statement’ de que lo tienes, de que se te ve bien o se te ve espantoso, pero simplemente por el hecho de tenerlo ya eres diferente.

Formar una tradición.

Cuando yo entré, Agosto Bigotón llevaba ya un par de años de existir y con el tiempo se iban sumando más adeptos. Empezó como un chiste local, y después casi como una obligación si trabajabas en DDB. A mucha gente le llamó la atención tan peculiar estupidez que lo empezaron a seguir. Era cada vez más frecuente encontrarte a un cliente, a un productor, a un director o a un amigo externo portando un bigote, acto que se volvió motivo de celebración, casi siempre acompañado de la exclamación: “¡Qué gran bigote!”

Hacer amigos.

Como buena tradición, la temporada bigotona se volvió motivo de fiesta. En ese mes se empezó a celebrar el inicio de agosto con una comida, que después terminó en peda y de seguro, en lo individual, terminó en muchas cosas más.

En estos eventos nos juntamos amigos, platicamos, chupamos, nos abrazamos de borrachos y disfrutamos de la memorabilia del evento. Yo particularmente me he hecho cargo de hacer el video oficial (ya sé que aún no hago el de este año), otras personas más se encargan de hacer los souvenirs que han sido desde: playeras, gorras, paliacates, anillos, etc, otras se encargan de poner música, conseguir chupe, comida y demás, el chiste es convivir en esta celebración e ir viendo el estilo de cada uno año con año.

El pasado viernes 6 de agosto se celebró la más reciente reunión de Agosto Bigotón, la edición del Bicentenario. Justo fue esta celebración la que me hizo entender por que está tan chingón y va a vivir muchos años más. Simplemente porque la mayoría ya no trabaja en DDB y no es una “obligación”, porque nadie lo hace por encargo o por dinero, lo hacen porque está divertido y ya.

Entrar a ese lugar y ver a tantas personas, conocidas y desconocidas, pasándosela bien por algo que nació como un chiste, me hace entender que la creatividad va más allá de hacer anuncios, puede formar grupos y mover masas de una manera impresionante.

Muchas de las personas que estaban ahí brincaron como perros porque se sintieron robados por una marca que sacó una idea que también hablaba de la importancia de dejarse crecer el bigote y esa misma marca llegó a preocuparse de toda la gente que se sintió ofendida. Tanto, que hoy muchos estamos vetados de escribir en sus redes sociales, algunos otros seguro estamos vetados de por vida de trabajar para alguna de esas marcas, y ¿por qué no? hasta algunas enemistades nos hemos ganado.

Yo por mi parte puedo decir que, aunque sólo me salen 12 pelos en el bigote, estoy orgulloso de ser parte de una idea que genera más amigos, que ganancias.

Muchas gracias.

lunes, 5 de julio de 2010

The Tyler Durden Challenge.



Muchos de ustedes alguna vez me escucharon hablar de esto, otros apenas se irán enterando y para los que no les voy explicar de que se trata.
Chuck Palahniuk escribió una novela llamada Fight Club en la cual habla de un personaje llamado Tyler Durden. El, resulta ser una proyección de todo lo que el narrador (Jack) siempre quiso ser y que gracias a su constante insomnio y ,por consecuencia, la perdida de salud mental, se manifiesta en una persona imaginaria.
Para los que vieron la película de David Fincher, recordarán que “Jack” era el debilucho Edward Norton y “Tyler” era el mamadísimo Brad Pitt. ¿A dónde va todo esto? Pues bien, hace unos meses platicando con mi colega y amigo “Ragazzi”, llegamos a la conclusión que el mejor cuerpo a tener para un hombre debería ser como el de Tyler Durden en Fight Club. Cosa que desató un reto, “Deberíamos ponernos como Tyler Durden”. Yo lo pensé hacer para recibir mis treinta pero la verdad es que la hueva y el tiempo me alcanzaron y lejos quedé de mínimo intentarlo.
Hace poco volví a reflexionar sobre el tema y por cosas que he estado estudiando últimamente decidí retomar el Tyler Durden Challenge y les explico porque:

1.- El niño flaco o “El niño gordo”: Siempre he estado en los dos extremos físicos, tanto que hasta me gané el segundo apodo.“¿Por qué no una vez en mi vida, tengo el cuerpo que siempre he querido tener? No es por vanidad, pero nunca he experimentado hacerlo y por los problemas de salud que tuve a inicio de año creo que es el pretexto perfecto para lograrlo.

2.- El poder de la mente: Si lo quiero lo puedo hacer y no habrá poder humano que me lo impida a menos que yo lo permita. Al igual que “Jack”, Tyler reflejaba todo ese potencial que él tenía y que no había desarrollado. Yo pienso hacer lo mismo, pero involucra también un estado mental y emocional. Quiero cambiar por fuera para a la vez volverme más disciplinado en otros ámbitos: el orden, la confianza, el ambición, la creatividad, etc.

3.-La edad: Más claro no puedo ser, creo que si no lo hago ahora, no lo hice nunca y me gustaría que esta década nueva sea marcada por una experiencia así.

Y ahora lo importante. No sé cuanto tiempo me tome pero lo voy a hacer y ustedes van a ser testigos. Iré posteando cosas acá de mi desarrollo para ver si los inspiro en algo y de igual forma iré haciéndolo por facebook, pero el chiste es no parar. Me asesoraré muy bien en el aspecto nutricional, en el físico y en el mental para poder lograrlo y transformarme en una mejor versión de mi. Espero que me sigan y todas sus buenas vibras, de lo contrario no repararé en hacerlos jabón si se vuelven un obstáculo para mi.

sábado, 22 de mayo de 2010

Weirdos.


Hace una semana me pasó eso que a todos nos ha pasado alguna vez y que te hace sentir como estúpido. Sí, perdí mi celular.
Venía de un cantabar en Polanco y el del taxi me cobró de más. Al meter mi mano a la bolsa para sacar más dinero, dejé mi cel en el asiento y al bajarme se me olvidó.
Sí, todo mal. Desde hace una semana ando indeciso si ya meterme a un plan, si sacar mi tan anhelado iphone, o de plano comprar otro amigo y meterle tiempo aire.
Entre si son peras o son manzanas, desempolvé un celular que tengo de años guardado en el closet, ya la pila está inflada y todo, pero prende. Lo único malo es que está bloquedado y no lo puedo usar.
Para no hacer el cuento más largo, hoy fui al un centro de servicio de Telcel que está en la esquina de mi casa para revisarlo, me atendió en la ventanilla de Sony Ericsson un tipo muy amable que se veía estaba bien ‘coachado’ por Telcel, el pedo es que mi scanner detectó algo bizarrísimo en él, sus uñas.
Tenía uñas largas, no una para tocar la guitarra, todas las uñas largas como de mujer perfectamente limadas. A partir de ese momento me perdió, no podía evitar verle las uñas, de todo lo que me decía muy amable y tecnológico, mi mirada estaba en las manos que escribían en la LAP con uñas afiladas. ¿Será trasvesti?, ¿se hará la manita extraña?, ¿será el sucesor de Paco de Lucía? Cualquier tipo de cuestionamientos pasaron por mi cabeza hasta que recordé uno de mis anuncios favoritos que les dejo a continuación con una conclusión: Es mejor no dar una impresión a dejar una mala impresión.

¡Qué brutos!


Hay grandes cosas que voy a extrañar el día que me retire de la publicidad. Los amigos, el ver que las cosas que piensas tornan vida y los eventos a los que te invitan totalmente gratis.
De estos últimos, he vivido unos muy buenos y hace poco tuve la oportunidad de gorronear de nuevo ahora con FUERZA BRUTA, espectáculo que patrocina AXA, una de las marcas para las cuales trabajo.
Ya hace un año había escuchado de este “performance” y me decían que era muy bueno. De entrada no se me antojaba nada la idea de estar parado una hora con 30 minutos y sobretodo nunca me ha gustado la interacción de personajes con auditorio, todo viene de mi repulsión al ratón de Hellen’s, el cual odiaba cuando me iba a saludar a mi mesa cuando era niño. Con esto en mente, la verdad es que jamás hubiera ido si no me hubieran invitado, pero por fortuna fue así.
Ahí estábamos los de la agencia y unos cuantos invitados especiales al último ensayo general al cual podíamos ver en exclusiva. Esperamos 2 mendigas horas afuera del lugar, sin espacio donde sentarte y con una leve llovizna. El staff se puso las pilas y mandó traer un buen de meseros y chupe gratis lo cual, inteligentemente, calmó a las masas.
Cuando por fin logramos entrar, estábamos parados en medio de una bodega oscura sin chiste hasta que empezaron a poner éxitos noventeros para bailar, lo cual prendió un poco hasta que empezó el espectáculo con un güey en un ‘Trendmill’ caminando colgado por un arnés. Todo el escenario se empezó a mover entre la gente la cual cooperativamente se iba moviendo para ver el show, hasta ahí todo normal y no les quiero contar todo el show, pero va de menos a más y llega un momento en que te metes mucho en el show, tanto que acabas brincando, agachándote, bailando, etc. Lo que más me impresionó fue la capacidad de jugar con las texturas, sonidos, luces y emociones de la gente, tanto que al final, voluntariamente vas y te mojas valiéndote pepino si estás en Santa Fé o es de noche, lo que te venden un rush sin drogas.
En lo personal valoré mucho lo que es la creatividad, es tener a un montón de estúpidos haciendo lo que tú quieres que hagan y se la pasen bien. Al finalizar, después de mi empapada voluntaria, fui a buscar al productor y le dije: Eso es creatividad.—Y el me respondió tocándome el hombro.—Sólo se trata de hacer funcionar un poco más las neuronas. No podría estar más de acuerdo, no se trata de salirte de la caja, sólo se trata de moverte diferente dentro de la caja.
Ojalá todos podamos ser más creativos en cualquier ámbito y compartirlo con los demás.