
Creo que siempre me he sentido privilegiado de haber nacido en México. Territorialmente hablando es simplemente un paraíso y sin duda es uno de los países más completos en cuanto a recursos y cultura, pero la verdad es que como mexicano tengo todo el derecho de criticar todo lo que, a mi juicio, está muy mal y me hace sentir incómodo de haber nacido en México en esta era. Aquí una lista de cosas triviales y otras muy discutibles de porqué a veces odio ser oriundo de este país.
El Bicentenario.
No sé si le pasa o ya les pasó, pero si no, seguro les pasará. ¿No están hasta la madre del bicentenario? Creo que es ya la palabra de moda para todo, ya todo es bicentenario: Circuito Bicentenario, Torneo Bicentenario, Metro Bicentenario, Ediciones Bicentenario, etc. Todo bien con celebrar, pero de verdad ¿Estamos concientes de qué celebramos? Apuesto $300 pesos ( $200 por la Independencia y $100 por la Revolución) a que el grueso de la gente no tiene ni idea de la historia de esto que celebramos y porqué debemos conmemorarlo. A juicio personal creo que debemos tomarlo como reflexión. Ok, hace 200 años dijimos, “queremos ser una nación independiente, nosotros podemos solos.” ¿Cómo vamos? ¿Es realmente lo que proyectamos lo que los insurgentes querían hace más de 200 años? Si no, creo que hubo un parteaguas para hacerlo hace 100 años con la Revolución. ¿Funcionó? ¿Derrocar a un gobierno absolutista ha servido de algo? Creo que no hay mucho que celebrar y sin ser aguafiestas creo que tenemos que decir “borrón y cuenta nueva” y empezar a cambiar a lo que realmente queremos como país.
La Añoranza
Un poco tocando el tema anterior, no saben cómo critico esta injustificada melancolía a la tan llamada raza de bronce. Seguro han oído o sido partícipes de discusiones como: “Nuestros antepasados eran muy cultos” o “Esos españoles se vinieron a llevar nuestro oro”. Carajo, la verdad es que vivimos colgados del pasado, a menos que algún indígena esté leyendo esto, creo que pecamos de hipocresía. Todos somos mestizos y tarde o temprano alguna civilización superior iba a llegar a conquistarnos, eso pasó en toda América y a nosotros nos tocaron los españoles. La verdad no está nada mal, lo malo es que vivimos con ese rencorcillo por algo que ya pasó hace mucho tiempo. Créanme, Quetzalcoatl no va a volver. No conozco a nadie que siga rezándole a los antiguos dioses así que dudo que vuelva para arreglar las cosas. Por ejemplo, Egipto. Gran cultura, quizá de las mejores de la antigüedad, pero no los veo tan clavados como nosotros. Nunca he visto que su selección de futbol use playeras con faraones o jeroglíficos. Eso se llama evolución, entonces veamos todo lo maravilloso que era nuestro pasado y sigamos buscando la perfección que ellos buscaban.
El Gobierno
Seguro pensarán que me voy a ir con todo en contra del gobierno pero no, en realidad pienso que tenemos el gobierno que nos merecemos. Como dice mi amigo Felipe: “Estamos perfectamente bien representados. Está el político corrupto, el honesto, el tranza, el borracho, etc.” Y la verdad es que tiene razón. Nos encanta echarle la bolita a los gobernantes pero esa gente no viene de Marte, viven en la misma sociedad que nosotros y somos iguales. Todos alguna vez hemos dado una mordida, comprado una película pirata, hemos roto alguna regla que al final del día alimenta el gobierno del que nos quejamos. Ellos están ahí para seguirle dando a la gente lo que quiere y es justo eso, la vida más fácil. Siempre he dicho que somos el verdadero país de las oportunidades. Todo mexicano puede salir adelante, aquí es super fácil comprar un título, evadir impuestos, poner un negocio chueco, etc. ¿Por qué creen que a los extranjeros les va bien México? Porque aquí pueden hacer cosas que en su país son limitadas, y no es que sean corruptos, si no que saben jugar el juego y aprovechan las oportunidades que nosotros no vemos. A final de cuentas, la gente es la que tiene que cambiar para que cambie todo, sí sólo los políticos fueran honestos, no funcionaría.
Los Nopales
Como es mi blog, le declaro la guerra a los nopales. Saben horrible, tienen baba y son muy claros al tener espinas, es como un letrero gigante que dice: “¡No me comas!”
No pienso gastar más líneas en este tema.
La Hueva.
Creo que este tema no exclusivo de los mexicanos, pero todos seguramente vimos la imagen del indito recargado en el cactus perdiendo el tiempo. Es algo que noto en la mayoría de la gente. Evidentemente no soy el más pila, pero me caga la hueva generalizada; la típica cajera que te atiende como si te hiciera el favor, el guey que prefiere pedir dinero en vez de trabajar, el que se clava muy cabrón en el futbol y menos en la escuela o en el trabajo. La hueva es uno de los denominadores claros de los mexicanos. Si no me creen, piensen como reaccionaban en su chamba actual el primer día de trabajo. Seguro eran más eficientes que un robot, y con el paso del tiempo piensas: “al ratito”, “mañana”, “luego” y ahorita piensan que son unos masters. ¡Menos hueva carajo! ¿No ven que escribo un chingo para ustedes? Ojalá ya hayan llegado hasta aquí y no les haya dado hueva.
La Falsa Moral
Los mexicanos somos más sensibles que el oído. Criticamos todo, chismeamos de todo, ofendemos a todos: gringos, negros, putos, gallegos, viejas, todos. Ah, pero no digan algo de un mexicano en otro lado porque uffff, nos sale lo nacionalistas. ¿De qué demonios hablamos? Somos iguales o peores, hasta nos quejamos de nostros mismos como lo estoy haciendo yo ahora. Aceptemos más las criticas u ofendamos menos. Ah, y dejemos de escudarnos en “El humor del mexicano” ¿por qué nosotros sí podemos y los demás no? Sigue con tus comentarios Tizziano Ferro, que sí hay mexicanas bigotonas aunque nos duela.
En fin, hay mil cosas de qué quejarse, pero millones que se pueden mejorar. No soy el mexicano rol model y me choca eso, pero si todos los días puedo hacer la diferencia y esto que escribo le sirve a alguien para hacerlo, por favor hágalo. Creo que el famoso “Ya Basta” es algo para decirnos a nosotros mismos todos los días.

Tienes toda la razón; nosotros dimos a luz a nuestros gobernantes. Los amamantamos, los educamos en nuestras escuelas, jugaron con nuestros hijos, leyeron nuestros periódicos y vieron nuestros programas de televisión. Literalmente, son "hechos en México". Sería ilógico que se comportaran como coreanos o irlandeses; se comportan como mexicanos. Si queremos que cambien... cambiemos nosotros.
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